viernes, 13 de abril de 2018

DIARIO DE DIRECCIÓN 7.2

Día XI de "diario de a bordo".

Ahora procedería a colgar el proyecto de comunicación, pero es extenso el pdf, así que creo que pondré, directamente, el enlace a mi google drive, para consulta.

https://drive.google.com/open?id=19Bw3V_1Rs88dP3R_LUHeyXKD2pB6OzIw

Me gustaría, también, compartir mi reflexión acerca del papel y los obstáculos de la figura de director, que he colgado como tarea, a partir de una breve disertación en un claustro, de Ángel Felpeto.
"No es fácil pensar en asumir un cargo del que dependen tantas personas diferentes y en el que estén implicadas tantas motivaciones como el aprendizaje, los sueños a realizar (en el caso de alumnos), la vocación o el trabajo (en caso de docentes), el desarrollo académico y personal (caso de familias) y uno buenos resultados y prestigio para la Conserjería de turno (no nos engañemos, a veces nos ocupa y preocupa más el resultado que el proceso).
  El análisis realizado por Ángel Felpeto es breve pero tremendamente realista y da en el clavo en numerosos puntos. Para empezar, cabe esperar que el director sea elegido de entre los miembros del equipo docente de un centro. A alguien externo le va a resultar más difícil entender la idiosincrasia académica y sus peculiaridades, y despertaría más recelos (aunque, por otra parte, se trata de “sangre no contaminada” por vicios o defectos que, a veces por inercia, se perpetúan), por lo que sería deseable que fuera del claustro ya existente. De todos modos, un buen director debe ser capaz de superar esa visión sesgada y entrar en profundidad en los problemas y se supone que debe estudiar la composición del entorno para adaptar las leyes educativas al tipo de marco social con el que le toca lidiar. De todos modos, quien dirige no es solo y exclusivamente él, sino que su equipo es tan importante como él mismo, solo que él es la cabeza visible.
  Muchas dificultades impiden que más gente acceda a esta función aún estando capacitado, como muy bien especifica Ángel, y suelen ser más de tipo personal que económico: la cantidad de trabajo poco reconocida, la desagradable obligación de tener que llamar la atención a un compañero con el que se ha trabajado codo con codo y del que ahora te das cuenta de que no realiza bien su tarea, enfrentarte a conflictos desagradable en familias o con alumnos y tener la suficiente “mano izquierda” para erigirse en alguien dialogante, pero a la vez firme y disciplinado. No es miedo a fracasar lo que frena a la mayoría, sino el temor de que nunca se hace todo bien para todo el mundo. Perder compañeros- amigos, parecer que uno desprecia la compañía de los de abajo, las “apariencias”. Sin contar con las susceptibilidades que pueden generarse a la hora de la elección de los Equipos Directivos.
  Por eso da en el clavo cuando habla de las características que hacen falta: honestidad y sinceridad; tiene que creer en el proyecto educativo que ha construido, y rodearse de un equipo humano que comparta sus creencias y su forma de llevarlas a cabo, que se sienta respaldado por el “director” (buen líder y transmisor) y a la vez que este confíe en el buen hacer de sus compañeros. También se trata del tiempo que absorbe: no solo es cumplir un horario, porque hay múltiples tareas fuera de este que van a necesitar de su atención: conflictos inesperados, inauguraciones, creación de estudios nuevos, etc.
  Pero, por encima de todo, la mayor dificultad estriba en realizar un proyecto ajustado a la realidad, que ni divague demasiado ni peque de idealista, integrador, que se lleve con mano firme y del que nadie se sienta excluido. Tiene que saber transmitirlo, como buen informador, demostrar sus dotes de liderazgo, que sea fácil confiar en él, que convenza de que es capaz de llevar a su centro más allá de lo que está ahora, y que proporcione buenas salidas para todos, tanto para aquellos alumnos excelente, como para aquellos a los que le cuesta asumir conocimientos (y para los que debe diseñar un buen plan de refuerzos con lo que se le ofrece desde su Conserjería de Educación), como para los que deciden abandonar los estudios ordinarios a favor de una mayor concreción laboral o para aquellos que tienen una situación familiar desestructurada. Todos deben sentirse acogidos, comprendidos y colmados en sus expectativas, como ya he dicho antes. Y eso es difícil. Sin mencionar que debe dar respuesta a todas las parcelas del centro: biblioteca, aulas materias, departamentos, actividades extras para mejorar el rendimiento, relaciones exteriores, medios de comunicación externos e internos, relaciones con el resto de instituto (docentes y no docentes, etc). Provoca algo de vértigo cuando se lee una reflexión sobre la dirección y lo que conlleva, que pone tantos puntos sobre la mesa, sin dejarse ninguno."

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