Día XI de "diario de a bordo".
Ahora procedería a colgar el proyecto de comunicación, pero es extenso el pdf, así que creo que pondré, directamente, el enlace a mi google drive, para consulta.
https://drive.google.com/open?id=19Bw3V_1Rs88dP3R_LUHeyXKD2pB6OzIw
Me gustaría, también, compartir mi reflexión acerca del papel y los obstáculos de la figura de director, que he colgado como tarea, a partir de una breve disertación en un claustro, de Ángel Felpeto.
"No es fácil
pensar en asumir un cargo del que dependen tantas personas diferentes y en el
que estén implicadas tantas motivaciones como el aprendizaje, los sueños a
realizar (en el caso de alumnos), la vocación o el trabajo (en caso de
docentes), el desarrollo académico y personal (caso de familias) y uno buenos
resultados y prestigio para la Conserjería de turno (no nos engañemos, a veces
nos ocupa y preocupa más el resultado que el proceso).
El análisis
realizado por Ángel Felpeto es breve pero tremendamente realista y da en el
clavo en numerosos puntos. Para empezar, cabe esperar que el director sea
elegido de entre los miembros del equipo docente de un centro. A alguien
externo le va a resultar más difícil entender la idiosincrasia académica y sus
peculiaridades, y despertaría más recelos (aunque, por otra parte, se trata de “sangre
no contaminada” por vicios o defectos que, a veces por inercia, se perpetúan),
por lo que sería deseable que fuera del claustro ya existente. De todos modos,
un buen director debe ser capaz de superar esa visión sesgada y entrar en
profundidad en los problemas y se supone que debe estudiar la composición del
entorno para adaptar las leyes educativas al tipo de marco social con el que le
toca lidiar. De todos modos, quien dirige no es solo y exclusivamente él, sino
que su equipo es tan importante como él mismo, solo que él es la cabeza
visible.
Muchas
dificultades impiden que más gente acceda a esta función aún estando
capacitado, como muy bien especifica Ángel, y suelen ser más de tipo personal
que económico: la cantidad de trabajo poco reconocida, la desagradable
obligación de tener que llamar la atención a un compañero con el que se ha
trabajado codo con codo y del que ahora te das cuenta de que no realiza bien su
tarea, enfrentarte a conflictos desagradable en familias o con alumnos y tener
la suficiente “mano izquierda” para erigirse en alguien dialogante, pero a la
vez firme y disciplinado. No es miedo a fracasar lo que frena a la mayoría,
sino el temor de que nunca se hace todo bien para todo el mundo. Perder
compañeros- amigos, parecer que uno desprecia la compañía de los de abajo, las “apariencias”.
Sin contar con las susceptibilidades que pueden generarse a la hora de la
elección de los Equipos Directivos.
Por eso da en
el clavo cuando habla de las características que hacen falta: honestidad y
sinceridad; tiene que creer en el proyecto educativo que ha construido, y
rodearse de un equipo humano que comparta sus creencias y su forma de llevarlas
a cabo, que se sienta respaldado por el “director” (buen líder y transmisor) y
a la vez que este confíe en el buen hacer de sus compañeros. También se trata
del tiempo que absorbe: no solo es cumplir un horario, porque hay múltiples
tareas fuera de este que van a necesitar de su atención: conflictos
inesperados, inauguraciones, creación de estudios nuevos, etc.
Pero, por
encima de todo, la mayor dificultad estriba en realizar un proyecto ajustado a
la realidad, que ni divague demasiado ni peque de idealista, integrador, que se
lleve con mano firme y del que nadie se sienta excluido. Tiene que saber transmitirlo,
como buen informador, demostrar sus dotes de liderazgo, que sea fácil confiar
en él, que convenza de que es capaz de llevar a su centro más allá de lo que
está ahora, y que proporcione buenas salidas para todos, tanto para aquellos
alumnos excelente, como para aquellos a los que le cuesta asumir conocimientos
(y para los que debe diseñar un buen plan de refuerzos con lo que se le ofrece
desde su Conserjería de Educación), como para los que deciden abandonar los
estudios ordinarios a favor de una mayor concreción laboral o para aquellos que
tienen una situación familiar desestructurada. Todos deben sentirse acogidos,
comprendidos y colmados en sus expectativas, como ya he dicho antes. Y eso es
difícil. Sin mencionar que debe dar respuesta a todas las parcelas del centro: biblioteca,
aulas materias, departamentos, actividades extras para mejorar el rendimiento, relaciones
exteriores, medios de comunicación externos e internos, relaciones con el resto
de instituto (docentes y no docentes, etc). Provoca algo de vértigo cuando se
lee una reflexión sobre la dirección y lo que conlleva, que pone tantos puntos
sobre la mesa, sin dejarse ninguno."
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